Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad.


Entre la última cucharada de arroz con leche -poca canela, una lástima- y los besos antes de subir a acostarse, llamó la campanilla en la pieza del teléfono e Isabel se quedó remoloneando hasta que Inés vino de atender y dijo algo al oído de su madre.

Bestiario

Julio Cortázar
26 de agosto de 2014, centenario de su nacimiento.

martes, 13 de noviembre de 2012

La última función


Las manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K y lo levantaba en vilo de la silla mientras el otro contemplaba asombrado su menuda figura, su traje a rayas verticales y su pajarita floreada. Sus pequeñas piernas suspendidas en el aire comenzaron a moverse sin coordinación alguna, pataleando como si pudiese escapar corriendo de sus captores.
Su suerte estaba echada, sabía que probablemente debería dar cuenta de sus actos, que no tendría escapatoria.
Pero esperaba tener más tiempo, al menos poder actuar en la función de esa noche.
Entonces comprendió que no tenía salida.
Mientras su esqueleto de madera declinaba toda resistencia y su mandíbula inferior se abría hasta el límite permitido por sus resortes, sus ojos se posaron en el cartel del teatro que anunciaba el show de “Mister Břichomluvec y su muñeco K”.
Rendido a su suerte comprendió que no había futuro para él, tendría que haberse dado cuenta antes de matar a su ventrílocuo.

Víctor M. Litke, Madrid 2012


Getafe Negro
Festival de novela policíaca de Madrid y Escuela de Escritores
IV edición, octubre de 2012

Concurso de microrelatos. Máximo 150 palabras sin contar la frase de inicio obligatoria:
“Las manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K” 

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