Las
manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K y lo levantaba en
vilo de la silla mientras el otro contemplaba asombrado su menuda figura, su
traje a rayas verticales y su pajarita floreada. Sus pequeñas piernas suspendidas
en el aire comenzaron a moverse sin coordinación alguna, pataleando como si
pudiese escapar corriendo de sus captores.
Su
suerte estaba echada, sabía que probablemente debería dar cuenta de sus actos,
que no tendría escapatoria.
Pero
esperaba tener más tiempo, al menos poder actuar en la función de esa noche.
Entonces
comprendió que no tenía salida.
Mientras
su esqueleto de madera declinaba toda resistencia y su mandíbula inferior se
abría hasta el límite permitido por sus resortes, sus ojos se posaron en el
cartel del teatro que anunciaba el show de “Mister Břichomluvec y su muñeco K”.
Rendido
a su suerte comprendió que no había futuro para él, tendría que haberse dado
cuenta antes de matar a su ventrílocuo.
Víctor
M. Litke, Madrid 2012
Getafe
Negro
Festival
de novela policíaca de Madrid y Escuela de Escritores
IV
edición, octubre de 2012
Concurso
de microrelatos. Máximo 150 palabras sin contar la frase de inicio obligatoria:
“Las
manos de uno de los hombres se posaban en la garganta de K”
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